Y pasó la segunda!

Llueve, hace frío y por suerte estoy en casa… hay acaso algún mejor momento para escribir?

Sábado 19, 19.55 horas .- Ya sin tanto nervio encima, tan característico de los estrenos, nos aprontamos todo El Rejunte a presentar nuevamente esta hermosa e impactante obra, llenos de espectativas, incertidumbres, y todas esas cosas que se nos meten en el corazón cuando estamos a punto de levantar el telón (virtual en nuestro caso) para dar una nueva función.

La de este sábado fue distinta; impactante a su manera; hermosa e hiriente desde un lugar bastante propio y personal, que creo imposible poner exactamente con palabras. Al público le pasó de todo: algunos rieron; otros fueron atravesados por la puesta; otros fueron catapultados sin querelo a su propia historia; y a otros lisa y llanamente les rebasó tanto lo que sucedía, que me confesaron que no era el tipo de obra que elegirían volver a ver… Gracias entonces! Que no hacemos esta obra para complacer la digestión o como tratado intelectual, sino como militancia orgánica desde lo teatral… y eso implica que el disgusto se pueda presentar; y lo respetamos, que quede bien en claro.

Ya es casi miércoles. Ya casi estamos pivoteando la mitad de semana.

Decidí no contar muchas cosas más sobre lo sucedido, porque creo que esto hay que vivirlo más que narrarlo…

Lo que sí, paso algunos humildes apuntes a modo de diario de viaje:

  1. Si el espacio no da para tarimas, una idea sencilla y salvadora es que las primeras filas estén al nivel del suelo.
  2. Hay que escuchar a todo el equipo, o de lo contrario no te avivaría nadie de poner las primeras filas a nivel del suelo.
  3. Cuando ponés más de una fila al nivel del suelo, estate preparado para que la gente sólo quiera armar una… vas a necesitar quien coordine este tema para que todos estén bien.
  4. Y ojo con los que te quieran ratonear! Eventualmente alguien querrá “hacerte entrar en razón” de que no puede costar lo mismo si se sientan en silla que si se sientan en el piso… como si estuvieramos cobrando más de 30 pesos la entrada!
  5. Si la sala tiene pocas localidades, tené cuidado con las reservas: ya con 5 que por un motivo u otro no logren llegar a tiempo, perdés un porcentaje importante del público.
  6. Y siempre agradecé y queré a los que se vinieron hasta el teatro y cuando les dijiste (por una corazonada) “bancá que tal vez puedan entrar” se bancaron la espera.
  7. Y por último, disfrutá salvajemente lo que lograste!

Seguro que hay muchas cosas más para decir, para contar, pero creo que con estas de momento basta y sobra… solo resta dar mi eterno agradecimiento a este maravilloso equipo humano con el que estoy laburando, que función a función mete no solo el cuerpo, sino también el alma en personajes tan, pero tan terriblemente humanos, que impactan.

Gracias por estar y por ser… nos vemos en la tercera!

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