Octava función: Aplausos gordos

Después de mucho pensar cuál es la mejor manera de contar la experiencia vivida en las últimas funciones, y principalmente en la última, llegué a la conclusión de que esa frase, esa imagen, aplausos gordos, es la mejor para sintetizarlo.

Para aquellos que no la conocen, o para los que no sabían que hay distintos tipos de aplausos, acá va una pequeña explicación: salvo extrañas excepciones, siempre se aplaude al final de una función. Sea por respeto, por cariño, porque la obra gustó o por lo que fuere, siempre se aplaude.

Ahora bien, si uno se fija, hay diversos tipos de aplausos.

Está el aplauso frío, mecánico, que damos cuando no nos queda otra que aplaudir.

Está el aplauso respetuoso, cuando consideramos que los actores se lo merecen, pero lo que vimos no nos maravilló.

Está el aplauso cálido, con el que uno congratula brevemente a los actores. Este es el aplauso cuando algo gusta, pero no enloquece.

Si nos vamos ahora al extremo, está la ovación, cuando uno se para y no sólo aplaude, sino que además suma su voz al reconocimiento a la labor actoral; y que uno aplaude tanto que quiere que los actores vuelvan a escena para continuar aplaudiéndolos.

Y justito entre el cálido y la ovación, está el aplauso gordo; ese que damos cuando la obra nos gustó mucho, y queremos que los actores lo sepan.

Es un aplauso continuo, sonoro, largo; y que si transitaste las tablas suficiente tiempo, sabés que no siempre se da, y que cuando se da es como una lluvia calida para el alma. Sabés que diste todo y que no solo se vio, sino que además se agradeció. Y vos estás agradecido entonces. Con tu trabajo, con la vida, con todo.

Ese es el aplauso gordo.

Y por suerte ya hace algunas funciones que lo venimos escuchando.

Los comentarios también están siendo muy buenos; y mientras que podría ponerme a escribir un montón sobre lo hablado luego de la última función, creo que una buena síntesis es la que me dijo Diego: “Felicitaciones! Diez en la actuación, los tres, y diez en dirección. Directa. Bella. Contundente. Real. Mechi y yo estamos chochos.”

Gracias a todos por apoyarnos durante estas 8 funciones.

Sólo queda contarles que en julio vamos a seguir en la sala de ensayos, navegando un poco más en este barquito teatral.

Gracias.

 

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